1
Prepara el objeto
Elige un objeto estable, con textura visible y espacio suficiente para caminar a su alrededor. Retira los elementos que distraigan, mantén la iluminación lo más uniforme posible y decide qué partes deben ser visibles en el modelo final. Las superficies reflectantes, transparentes o muy lisas requieren un cuidado adicional porque ofrecen pocos puntos de referencia visuales.
2
Recorre una órbita constante
Comienza con una pasada amplia alrededor del objeto, manteniendo una distancia y una altura similares mientras buscas una superposición clara entre las vistas contiguas. Muévete lo suficientemente despacio para evitar el desenfoque, varía tu altura para captar las superficies superiores e inferiores y detente ante los detalles difíciles en lugar de pasar rápidamente junto a ellos. Una órbita completa es más valiosa que un grupo denso de fotogramas casi idénticos.
3
Revisa antes de perfeccionar
Deja que la reconstrucción revele lo que la captura registró realmente. Busca huecos, fragmentos flotantes, bordes deformados y zonas donde la trayectoria de la cámara haya cambiado demasiado bruscamente. Si falta una cara importante, vuelve a capturarla desde varios ángulos conectados en lugar de intentar corregir todos los defectos durante la edición.